La acción más grande sucede en los detalles más pequeños. En Ant-Man and the Wasp , Christophe Beck nos entrega una partitura que es pura agilidad. El gran acierto de esta secuela es la introducción del tema de la Avispa, que utiliza metales rápidos y un ritmo decidido para marcar la diferencia con el estilo más relajado de Scott Lang. La banda sonora es una montaña rusa que juega con el tamaño de la orquesta de la misma forma que los protagonistas juegan con sus partículas Pym: expandiéndose en los momentos de acción y volviéndose juguetona en los momentos de comedia.
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