El desierto tiene su propia voz. En Dune , la visión de Denis Villeneuve alcanza su clímax gracias a una banda sonora que rompe todas las reglas de Hollywood. Hans Zimmer decidió que Arrakis no podía sonar a una orquesta europea; debía sonar a arena, a metal, a viento y a voces antiguas. Con la ayuda de la vocalista Loire Cotler y un arsenal de sintetizadores diseñados exclusivamente para la película, Zimmer creó un paisaje sonoro que es tan aterrador como hermoso.
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